Ayer, Susanne Hennig-Wellsow dimitió como copresidenta de Die LINKE.
En su declaración, escribió que “los últimos meses han sido una de las fases más difíciles” en la historia del partido.
Y, como suele ocurrir tras las derrotas, dentro del partido se escuchan voces que reclaman nuevos conceptos y una renovación programática. Hennig-Wellsow afirmó:
“En la oposición debe existir un partido fuerte a la izquierda del SPD y de Los Verdes, que haga visibles con una crítica constructiva las carencias sociales, ecológicas y de política de paz del gobierno actual, y que aporte al debate público ideas progresistas guiadas por una brújula socialista. (…) No ha habido un verdadero nuevo comienzo.”
Creemos que el cálculo del tiempo de trabajo constituye un concepto concreto y progresista que efectivamente sigue esa brújula socialista.
No hacemos asesoramiento político, pero aun así recomendaríamos a Die LINKE que, con vistas a un verdadero nuevo comienzo, examine más de cerca la idea de una economía planificada descentralizada y cooperativa basada en el tiempo de trabajo.
